La adquisición de lenguaje en los niños pequeños

 

By María Montserrat García Gutierrez

 

Cada día, a cada instante, tu peque va hablando más, entendiendo más. Conforme crece se hace dueño de ese universo de palabras, de sonidos, de significados y de usos. El desarrollo de su forma de expresarse es un fenómeno maravilloso que causa expectativa conforme avanza ¿Ya escuchas sus primeros intentos para comunicarse?, ¿ya ha pronunciado sus primeras palabras?, ¿ya tiene conversaciones sencillas contigo? ¿En qué momento de su desarrollo te encuentras?

 

Como podrás haber notado, hablar es todo un esfuerzo para los bebés y los niños pequeños. En este sentido, el desarrollo de cada uno de los niveles de una lengua involucra tanto áreas cognitivas como fisiológicas. Estos niveles no se desarrollan de forma lineal –es decir, uno después del otro–, sino que, en muchos casos, su aparición es simultánea. A continuación comentamos brevemente cuáles son los diferentes componentes de la lengua que tu hijo o hija está o estará desarrollando.

 

Si tu peque tiene entre dos y cuatro años, probablemente has notado su desarrollo de los sonidos o de cómo los combina(fonético-fonológico). En este periodo es probable que no pronuncie todos los sonidos de una palabra (diga ‘cuayo’ en lugar de caballo o ‘cocholina’ en lugar de chocolatina); o diga sonidos de más (en vez de ludoteca pronuncie ‘ludoloteca’, ‘pedródico’ [periódico]. También puede que escuches cómo cambia el sonido de una letra por otro, y diga ‘molo’ y no mono, ‘quiquiclo’ [triciclo] o ‘papatos’ [zapatos]. Hay tanto esfuerzo para producir cada sonido, para pronunciarlo en el orden de la palabra y para ser comunicativos. En suma, es un proceso sorprendente.

 

A la par de estas creativas combinaciones de sonidos, se empalma el desarrollo de los significados (léxico-semántico). Comienza alrededor de los dos años y medio. Algunas de las oraciones que puede que diga tu peque son ‘Ya vengo’ en lugar de “ya voy”, ‘ya he buscado [encontrado] la pelota’ o ‘apaga [cierra] el grifo’. También en este nivel se manifiesta cómo entiende y expresa el tiempo tu pequeño. Puede que enuncie oraciones como ‘Tú siempre nunca no me ayudas’ o ‘todavía no es de noche, ¡de noche!’ con las cuales tratará de comunicar un periodo o una frecuencia para la cual no conoce las palabras. Por otra parte, puede que observes cómo crea palabras. Los ejemplos son individuales, pero algunos podrían ser parecidos a ‘mordiscar’ [¿morder + masticar?] o ‘campeando’ [¿campeón + ganando?]. Cada uno de estos son muestras de la labor titánica de memoria y de pensamiento que está haciendo tu hijo o hija.  

 

Conforme crece, el pensamiento y la comunicación requieren más elementos. Al volverse más complejas las ideas, el desarrollo no requiere más palabras, sino más formas de cada palabra (morfosintáctico) Este desarrollo aparece desde el inicio del habla (2 años). Por ejemplo, tu pequeño puede decir algo parecido a esto al tratar de expresar los tiempos verbales: ‘no te oyo’ [oigo], ‘No sabo’ [sé] o ‘Caiba’ [caía]. Así también, la concordancia de los sustantivos es un todo un arte y antes de dominarlo puede que diga: ‘La [el] sacapuntas’ o ‘La estuche’ [El estuche]. Por último, es probable que enuncie ‘En la casa de mí’ o ‘detrás tuyo [de ti]’ al tratar de expresarse en cuanto su ubicación y el entorno. Es evidente que la idea está clara en la mente de tu peque, pero que todavía no integra la forma correcta en su habla ¡Qué complejo que los adultos lo hagamos todo el tiempo! 

 

Finalmente, puede que hayas observado que las normas de buenos modales no vienen precargadas en los seres humanos. La cortesía es el último aspecto que se integra al habla y empezará a manifestarse con consciencia alrededor de los cuatro años ¿por qué? La respuesta está en que el idioma no requiere de las normas de cortesía; es más, dichas normas van en contra de la claridad y la eficacia comunicativa. Pero no entres en pánico, su desarrollo se incluye al ir asimilando la cultura en que se desenvuelve. Tu peque poco a poco observa los tratos y las palabras que los demás intercambian. Puede que, en algún punto, al escucharte mandar un abrazo al estar al teléfono, te pueda preguntar ‘¿Cómo le mandas un abrazo por el móvil?’ o que te interrogue ‘¿por qué lo siente?’ después de escuchar que un adulto lo responde a otro ante un problema. En este punto está apropiándose de más que una palabra, subyace en ella un sentido metafórico y cultural. 

 

Del mismo modo que él o ella cuestiona la cortesía en los adultos, puede que se reniegue a tenerla en su trato. Es bastante común que los niños pequeños no pidan disculpas, no saluden o se despidan, griten, digan que ya no nos quieren, entre muchos otros ejemplos. Es probable que cambie estos comportamientos poco a poco y por imitación; sin embargo, no hay que descuidar la orientación y los límites a pesar de que aún no comprendan la cortesía. 

En Little thinkers Madrid nos preocupamos por cada uno de estos de sarrollos. Procuramos que las actividades propicien el desarrollo de los sonidos, al aumento del vocabulario, la eficacia comunicativa, la autocorrección y la cortesía. Ven a conocer las dinámicas que proponemos y cuéntanos en qué momento del desarrollo está tu peque. 

 

 

Referencias

ÁLVAREZ, T. (2002). La magia del lenguaje de los niños. Madrid: Universidad Complutense. En Didáctica (Lengua y Literatura). Vol. 14: 23-36

HAVERKATE, H. (1994): cortesía verbaL Estttdiopragmaiingíiístico, Madrid, Gredos.

 

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