paternidad
La importancia del padre en la crianza de los hijos.

By Mariana Kalis

 

Todos sabemos que el papel de la madre se da de manera casi natural, pero el papel de padre surge a partir de que la madre le da la autorización al papá de convertirse en tal. La relación con el padre tiene que construirse de manera social, a diferencia del de la madre, que se da de manera biológica. La figura del padre determina en gran medida el desarrollo social de un niño. Por ser una relación construida, la manera en que el papá trata al niño, le da a éste una imagen de si mismo y una posibilidad de acción que lo dirige hacia su comportamiento futuro, hacia la construcción de su autoestima y hacia las relaciones que establezca con los demás, y con sus propios hijos, en el futuro. 

 

Si es un padre presente, amado y respetado se convierte en una figura central en la vida de un hijo y el padre se convierte en transmisor de valores, en alguien que puede poner límites y ser escuchado. Ser un papá de los que necesitamos hoy, es ser un padre con corresponsabilidad, y resulta un desafío un tanto complicado, pues implica poder cuestionar el rol tradicional de esa persona que sólo provee el sustento, que es autoritario, distante y poco involucrado en lo cotidiano, para dar cabida a un nuevo rol en el que se trata de ejercer una paternidad activa. 

 

El lugar del papá es tan importante en la vida del niño como el de la mamá, pese a que el primer vínculo de fusión y apego, desde el embarazo es el materno. Pero es tarea de la mamá poder ir incorporando y dejando espacio para que este papá aparezca en escena y sea también protagonista de la crianza. En los primeros meses del bebé sigue siendo tan fuerte la fusión entre la mamá y el bebé, que podría parecer que da igual que el papá esté tan presente o no. Incluso, a veces, no hay lugar para ellos pues no se los dejamos. Y sólo les permitimos participar cuando reclamamos que no podemos solas con todo y nos sentimos desbordadas. Pero hay ocasiones en que nos sentimos así de desbordadas y ni con eso intentamos pedir ayuda e involucrar al padre. 

 

Con el paso de los primeros días del nacimiento del bebé, se va dando un proceso de acomodación y de adaptación para toda la familia. Pero es gracias a la mamá y a la presencia constante de un papá que acepta el tiempo que el bebé y la mamá necesiten para que él se sienta “registrado por su hijo” y no se sienta “desplazado”, que se logra la formación de un vínculo fuerte y exitoso. El papel de la madre se vuelve entonces fundamental para que el padre pueda hacer un vínculo fuerte con su hijo. 

El padre puede tener un estilo de crianza diferente a la mamá, esta diferencia es positiva para los hijos o hijas, quienes necesitan este contraste, se acostumbran y aprenden desde temprano ambos estilos. La madre y el padre le hacen un gran regalo a su hijo o hija si aceptan y respetan el estilo del otro, aunque a veces esto sea difícil. Las madres debemos aprender a delegar dichas tareas y permitir que los padres se adentren cada vez más a la dinámica familiar. Lo ideal es compartir las tareas, ver la crianza como un juego de dos donde ambas partes cuentan con el mismo valor. 

 

¿Qué beneficios tiene la paternidad compartida? 

 

Los niños y niñas con padres comprometidos y cariñosos:

  • Tienen mejor rendimiento escolar y muestran mejor desarrollo socioemocional. Presentan menos problemas conductuales, mejor rendimiento escolar y menos estrés en la adultez. 
  • En el caso de los hombres, ayuda a reducir su conducta agresiva y a cuestionar el machismo.
  • Para las niñas, se asocia con relaciones de pareja más sanas y sin violencia en su vida adulta, y con un mayor empoderamiento personal.
  • Reduce en gran medida la probabilidad de ser abusado sexualmente.
  • Mejor  desarrollo en diversas áreas, como su salud física y mental, motivación al estudio, desarrollo cognitivo y habilidades sociales.
  • Mayor autoestima y mayor tolerancia al estrés.
  • En la adolescencia, tienden a presentar una mejor salud mental, menos abuso de drogas, menos problemas con la ley y menos riesgos en la salud sexual y reproductiva.

 

Para las parejas:

  • Las parejas están más felices cuando comparten el trabajo de cuidado infantil.

 

Para los padres:

  • Viven más y reportan menos problemas de salud mental y física, como hipertensión arterial, enfermedades del corazón y abuso de alcohol.
  • Relatan estar más satisfechos con sus vidas, cuidar más su salud y experimentar menos estrés.

 

Para las madres: 

  • Se reduce el estrés asociado con el embarazo.
  • Durante el parto, las mujeres que fueron acompañadas por sus parejas en la labor de parto, tuvieron una experiencia de parto más positiva, con una menor duración y con menos dolor.
  • Reportan estar menos sobrecargadas, con mejor salud mental, y más felices con sus relaciones conyugales en general.
  • Tienden a tener menos sobrecarga de tareas de cuidado y domésticas y suelen ver incrementada su salud física y mental.

 

Como podemos ver, la participación activa del padre en los primeros años de la vida de los niños es benéfica y necesaria en muchos niveles. Como madres, nuestra labor está en en ayudarlos y motivarlos a incorporarse a esta tarea.  

 

 

Photo by Caroline Hernandez on Unsplash

Share:
Pumka
Superhéroe de los valores
Ubicación:
C/Alcántara 41
28006 Madrid
Tel.: 912 518 427
Contacta con nosotros:
Enviar
Desarrollado por MimbreStudio