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SUS PRIMERAS RABIETAS... ¿QUE HACER?

 

Las rabietas son normales y son una manifestación de crecimiento en los niños de entre 2 y 4 años de edad. El niño trata de controlar y retar los límites de los padres, y al mismo tiempo quiere hacer mucho más de lo que puede y va acumulando frustración.

 

Los niños tienen menos herramientas para regular sus emociones por el simple hecho de ser niños.  Es con el paso del tiempo y con la ayuda de los adultos que van obteniendo recursos emocionales, como habilidades para tolerar y enfrentarse a las distintos retos de su vida.

 

 “Un niño en ese estado se siente perdido,

y si el adulto en el que se apoya y confía

también pierde la paciencia, sentirá que todo

el mundo se desploma a su alrededor”

(Fodor, Moran y Moleres,2016).

 

niño de morros rabietas

 

¿Qué hacer para controlar sus rabietas?

 

El niño necesita padres amorosos y firmes. Y algo muy importante es que tanto mamá como papá usen la misma estrategia para no dar mensajes contrarios que confundan al niño.

 

Espera a que pase la rabieta sin hacer gestos, comentarios, ni miradas, para que tu hijo aprenda que sus rabietas no tiene efecto en ti. Sabemos que esta tarea también puede resultar difícil para ti, pero recuerda que le estás enseñando a tener paciencia y mostrarle que así no se logra nada.

 

Cuando se calme, abrázalo o quédate a su lado, sécale las lágrimas y continua como si nada hubiera pasado.

 

Cada niño es distinto, por lo que no todos las estrategias funcionan igual para todos. Algunos niños prefieren ser abrazados después de una rabieta, mientras que otros pueden desesperarse más si los contienes físicamente y  es probable que estos niños lo que necesiten es espacio.

También puedes intentar poner en palabras lo que tu hijo pudiera estar sintiendo, mostrando empatía: “Estás muy enfadado, es normal, desahógate y se te pasará. Yo también me enfado de vez en cuando”.

Es inútil regañarlo, golpearle y gritarle, porque su ansiedad y descontrol van a incrementarse aún más. Vale la pena resistir las momentos más incómodos, como en el restaurante, haciendo la compra o en la calle. Aquí la mejor opción es retirarte con tu hijo hasta que pase el berrinche.

No prometer o amenazar con algo que no sea viable: “si haces…., ya no te voy a querer”, “si no paras de llorar  te voy a dejar solo”. Este tipo de frases generan miedo en los niños y como no es posible cumplirlas, ellos siguen haciendo rabietas sabiendo que no tiene consecuencias firmes.

 

rabietas de niño con mama

 

Si las rabietas se dan con frecuencia y se van haciendo costumbre, entonces has de sospechar que el pequeño ha aprendido a obtener con ellas alguna recompensa. Como por ejemplo que le compren un dulce o un juguete si se calma.

 

Y recuerda, las rabietas se van extinguiendo mientras los niños crecen y van disponiendo de mayor vocabulario para expresar lo que sienten.

Pero si te surgen más preguntas, no dudes en contactarnos.

 


by Alejandra Esponda & Luni

 

 

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